El doctor Pestelius, siempre listo para oler la podredumbre detrás de cada acuerdo, tuvo que detenerse y volver a leer. La Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCH) firmó un convenio con el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) para dar a sus colaboradores acceso a rehabilitación, estudios y tratamientos con un 30% de descuento. Una rareza clínica: por fin, un pacto que no huele a estiércol político sino a medicina y alivio.
El director del CRIT, Efraín Monroy, presume que su centro tiene tecnología única en México, concentrada en un solo lugar, capaz de dar atención de calidad a quienes la requieran. Y sí, Pestelius reconoce que más de un vaquero golpeado por un toro en la EXPOGAN agradecerá algo más que una aspirina de cantina.
Álvaro Iván Bustillos, presidente de la UGRCH, lo dijo sin adornos: se trata de apoyar al personal que sostiene el músculo del gremio. Y aunque muchos convenios suelen ser pura saliva burocrática, en esta ocasión hay algo tangible: acceso real a salud, con un beneficio económico directo.
La peste lo diagnostica así: en medio de la feria, los caballos bailadores y la música a todo volumen, aparece un gesto que podría ser contagioso. Porque si la ganadería es músculo, este convenio intenta cuidar las articulaciones, los huesos y los cuerpos que la sostienen.
La Auténtica Fiesta Ganadera no solo presume rodeo y lucha libre, también enseña que entre tanta estridencia puede caber un acto de humanidad. Pestelius, aunque con sorna, receta este convenio como medicina preventiva contra la indiferencia. Que otros tomen nota: a veces los descuentos sanan más que cien discursos.
Nota por: Sergio Candia
